jueves, 27 de febrero de 2025

Pero de pie

Llevaba días sintiéndome derrotada. Pensaba más seguido en la muerte que nunca, no soportaba verme al espejo. Aquello no ha cambiado tanto, el sabor insísipido de los días se ha convertido en un puré de papa con ketchup: intragable; y he intentado sobreponerme a ello, quizás no con la suficiente fuerza como para erradicar los pensamientos de mi sistema, pero algo es algo.

Mis palabras se tintan de dolor y lágrimas. No siento los días que transcurren sin un mínimo de piedad. No hay tregua, la cotidianidad se torna insoportable.

Este fin de semana, al menos, pude ver a mis amigos y quererlos. Viajamos juntos, nos bañamos en el mismo jacuzzi, compartimos cena, desayuno, almuerzo, en ese orden. Casi un dĂ­a entero de sonrisas, conversaciones reflexivas, respiros al fin. Me siento afortunada de haberme topado con ellos. Me alegra que sus dĂ­as estĂ©n tintados de alegrĂ­a, por lo menos. 

Dejo fotos de un fragmento del viaje como si pudieran reemplazar el poco detalle brindado ante mi pesimismo emocional acutal. 







¡Y aquĂ­ estoy yo! Temblando de sosiego ante el abismo, pero de pie. 
 

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